Odio a los fontaneros, en serio, no me caen bien, no siquiera Mario Bros me cae bien. En mi negocio hay uno que me ha dejado bastante dinero a deber, y aunque no fuese así los seguiría odiando. Tampoco me gustan los trabajos de fontanería, las pequeñas chapuzas que hay que hacer de vez en cuando si no quieres que este tipo de alimañas entren en tu casa.
Expertos en el arte de sacarte los cuartos por una tontería, especialistas en la preguntita de que si lo quieres con IVA o sin IVA, y a mi, cada vez que oigo eso me dan escalofrios, porque lo siguiente es una clavada en toda regla. Con "profesionales" como estos, y como los técnicos de TV, electromésticos..., lo primero que se me ocurre cuando se me estropea algo es en comprarme uno nuevo, ni se me ocurre arreglarlo.
En cambio disfruto con los arreglos de electricidad, es un trabajo limpio, la mayoria de las veces, en el que se puede trabajar en posturas decentes y no enseñando la hucha. Gente amable, por lo menos con los que yo he tratado, y que no tratan de pegarte el sablazo por la cara.
Las Navidades pasadas tuve un problema eléctrico, un sábado de Navidades a las 10 de la noche, llamé al Seguro de Hogar que tengo contratado y al poco tiempo me llamó el técnico, le expliqué el problema y me indicó una solución para que pudiese tener electricidad de nuevo, al menos de forma provisional hasta que al día siguiente fuese el por la mañana a arreglarlo.
El domingo temprano vino y comprobó como un cortocircuito había quemado el diferencial y el magneto-térmico del cuadro eléctrico, me los cambió y habló con el seguro para que no me cobrasen las piezas. El ahorro fue de casi 200 euros, y me dijo como tenía que proceder cuando tuviese un problema y llamase al seguro para que no me cobrasen nada.
Ojalá hubiese más profesionales como este.
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